El Grito de los Derechos Humanos

El Grito de los Derechos Humanos es un periódico fundado en 1991, especializado en la defensa y promoción de las potestades y garantías individuales y sociales de los mexicanos en lo económico, político y cultural. Es expresión de un compromiso con los derechos humanos adquirido por su director fundador, el periodista Fausto Fernández Ponte. Esta edición digital es realizada por Ana Velázquez de León, Andrés Amador, Carlos Chávez, Manuel Hernández, Juan Ledesma y Adriana Barbosa.

martes, octubre 17, 2006

ÚLTIMO Informe del Presidente Fox

Carlos Munguía Rodríguez

En México se escribe una nueva y triste historia después de las elecciones presidenciales del 2 de julio del 2006, de los actuales conflictos postelectorales que no cesan y se agravan produciendo una especie de ingobernabilidad en el país, porque lamentablemente Vicente Fox Quezada, el Presidente de México ha empezado a pagar el costo histórico que pagará, por toda la cantidad de errores que cometió en su administración por seis largos años.

Dichos errores además salpicaran y perjudicarán directamente al Partido Acción Nacional (PAN) y al candidato que resulto electo como Presidente de México para el periodo del año 2006 al 2012, el panista Felipe Calderón Hinojosa, porque casi es seguro y se corre el riesgo, de que también vuelva a suceder lo mismo el próximo primero de diciembre de 2006, cuando se dé el cambio del poder presidencial en el Congreso Mexicano, ya que es preciso señalar y recordar, que en la Cámara de Diputados, además de convalidar “intrínsecamente” el informe presidencial, valida y legitima como poder legislativo ante el pueblo de México, a la institución presidencial, al poder ejecutivo federal.

El primero de septiembre del 2006, como nunca en la historia del país, estaba convertido desde hacia casi un mes, en un pentágono o base militar, donde se impidió el libre tránsito del ciudadano mexicano y se cancelaron “provisionalmente” las garantías individuales a las personas que habitan en toda la zona aledaña al Palacio Legislativo, porque las fuerzas militares de seguridad del “estado mayor presidencial” se adueñaron inconstitucionalmente de una pequeña parte de la ciudad de México.

Aún tratándose de la seguridad del propio Presidente de la República, no es válido justificar una legalidad legal, utilizando una ilegalidad respaldada en un abuso del poder que le fue conferido por el pueblo para representarlo.

Lo anterior señalado, es una pequeña síntesis de las entrevistas que realizamos entre ciudadanos comunes, negocios, empresarios de la zona, trabajadores, legisladores y público en general durante varios días, incluso también la prensa y los medios de comunicación locales fuimos directamente afectados, porque no se nos permitió cubrir el evento del informe presidencial y se nos prohibió el paso, ya que el “estado mayor presidencial” dio la orden y la instrucción a la Dirección de Comunicación Social de la Cámara de Diputados de sólo permitir el acceso y la asistencia al evento a los medios nacionales y extranjeros.

Lo anterior fue un error político estructural que la historia se lo juzgará severamente al Presidente Vicente Fox, porque considerando con toda justicia de que una de la directrices del gobierno foxista fue el respeto a la libertad de prensa y de expresión, y de que realmente se llevó a cabo durante todo su sexenio ¿por qué tirar por la borda algo que lo distinguió a él, su gobierno y que identificó al país?, el haber afectado “intrínsecamente” a la libertad de prensa, el haber discriminado y señalado a periodistas mexicanos de primera y de segunda para garantizar y administrar el derecho a la información, fue una incongruencia inconstitucional.

En el primero de septiembre del 2006, no se cumplieron muchas cosas, éstas serán recordadas por todos los mexicanos y no deberán volver a repetirse, “porque los entrevistados así lo solicitaron”, tampoco deberán ser validadas por el nuevo Presidente electo Felipe Calderón Hinojosa si desea ser validado por el Congreso Mexicano y el pueblo de México.

La institución o figura presidencial en cualquier democracia, deberá ser validada en todos los días de su gobierno, sus acciones diarias y la forma de gobernar hasta el último día de su mandato, pero de gobernar con una legitima legalidad y con pleno respeto al derecho de cada ciudadano y rincón del país.

La opinión unánime y expresada por los ciudadanos entrevistados, fue que se informara a la opinión pública lo siguiente; que si se deseaba que en el futuro hubiera una adecuada gobernabilidad, se procurará que las instituciones que se derivan del Poder Ejecutivo Federal (Presidencia de México) sirvieran para respaldar y apoyar a otras Instituciones Públicas Federales, pero aplicando la legalidad.

pluma_dorada1@hotmail.com