El Grito de los Derechos Humanos

El Grito de los Derechos Humanos es un periódico fundado en 1991, especializado en la defensa y promoción de las potestades y garantías individuales y sociales de los mexicanos en lo económico, político y cultural. Es expresión de un compromiso con los derechos humanos adquirido por su director fundador, el periodista Fausto Fernández Ponte. Esta edición digital es realizada por Ana Velázquez de León, Andrés Amador, Carlos Chávez, Manuel Hernández, Juan Ledesma y Adriana Barbosa.

martes, octubre 17, 2006

LOS 26 MILLONES que Faltan

José Jacques Medina*

Cada vez que Fox y sus instituciones hablan de los migrantes, nos informan que somos héroes, que nuestras remesas constituyen la segunda contribución al producto interno bruto, que somos mexicanos excepcionales.

Pero siempre se olvidan de nosotros cuando negocian sus tratados. Siempre se olvidan de incluir la protección a la gente y a sus derechos humanos y laborales adquiridos, y cuando acreditan que México consta de unos 100 millones de mexicanos no se acuerdan de los 26 millones de hijos, padres, hermanos, paisanos que residen trabajan y luchan en los Estados Unidos de Norteamérica.

No somos 100 millones, somos 126 millones de mexicanos y estemos donde estemos formamos la nación mexicana. Una nación a la que no han po
dido dividir las fronteras.

Vengo ante ustedes, a nombre de quienes han sido expulsados del país por razones de extrema violencia económica. Reciban nuestro reconocimiento como los fundadores y pilares de este movimiento de resistencia civil y pacifica que hoy cumple 42 días de existencia.

Aquí como allá, el pueblo le esta diciendo a los dueños del poder y del dinero que la gente ya no soporta mas. Que a los dueños del capital ya se les pasó la mano. Aquí y allá son los mismos. Son socios y son cómplices. Son los dueños del dinero y sus siervos y se dividen el mundo entre unos cuantos mega millonarios, mientras millones de gentes están sumidas en la pobreza extrema. Usan las mismas técnicas. La propaganda a partir del miedo. La hipocresía, el doble discurso, el mismo racismo, la misma discriminación y el mismo desprecio por los pobres.

Allá despliegan las fuerzas del orden por toda la frontera, y aquí, rodean con gran despliegue el palacio legislativo en la lógica de que la represión y el
temor nos harán recapacitar y cejaremos en nuestro empeño de luchar por lo que es nuestro derecho.

Allá nos tachan de criminales y terroristas. Aquí nos dicen violentos, peligrosos, irrespetuosos de las instituciones. Somos millones los que desafiamos con valentía y dignidad a las mismas fuerzas del poder y del dinero que nos oprimen aquí y allá.

Y nosotros también somos los mismos: somos el pueblo trabajador. Somos los hombres y mujeres mexicanos que ya no estamos dispuestos a seguir callados. Los rehenes de sus instituciones diseñadas para perpetuar nuestras condiciones de inseguridad y de pobreza.

En sus instituciones solo tenemos cabida como esclavos modernos, como siervos, como ciudadanos de segunda categoría, como parias.


Es tiempo de hacer la historia y son los pueblos los que la hacen. Son los pueblos y no las instituciones quienes cambian el curso de la historia. Es la lucha, la resistencia civil pacifica la que aquí y allá cambiará la historia para que la justicia social llegue a las mayorías excluidas.

Nosotros los más pobres de los pobres en el extranjero seguimos defendiendo los derechos adquiridos, es el único patrimonio con el que contamos.

De nuestros salarios, una parte de manera obligatoria la enviamos a nuestros lugares de origen para alimentar a nuestras familias. Es un nuevo diezmo. La otra parte se queda allá. Lo llaman remesas, nosotros le decimos: impuesto a la pobreza.

Con lo que enviamos a México y lo que gastamos en vivienda, alimentación y trasporte al trabajo, poco es el dinero que queda para salud y medicinas. Poco nos queda para educación o entretenimiento, nada para el ahorro, para el futuro, para el justo retorno a la patria.

Por eso tenemos que trabajar jornadas de 7 días, turnos de 80 horas a la semana, sin vacaciones, sin descansos, sin prestaciones. Pero no hemos dejado de luchar y defendemos los derechos adquiridos tras millones de horas trabajadas en aquella nación, Nos la deben.

Representan nuestra antigüedad en el trabajo. Derechos mínimos que se encuentran amenazados con reformas migratorias a debatir en el Congreso de EU, favorecidas por Vicente Fox y su discípulo Felipe Calderón, y frenadas por las manifestaciones masivas de los migrantes.

Ya desde Santana hasta Fox, salvo honrosas excepciones, los gobiernos de México han dejado al mexicano en el exterior, en completo estado de indefensión.

No podemos seguir dependiendo de sus perversas instituciones, tenemos que depender de la toma de conciencia y de las acciones con las que el pueblo defiende hoy sus conquistas, y sus derechos constitucionales en ambos lados de la frontera.

Sigamos actuando como una sola nación, manteniendo una comunicación constante y en lucha por preservar derechos adquiridos. Sabemos de la interdependencia económica generada en ambos lados de la frontera, sabemos que si un trabajador mexicano es suspendido en Nueva York, en Chicago o en Los Angeles, una familia es afectada de manera directa casi en todo México.

Las redadas masivas de trabajadores, afectan a pueblos enteros de la nación. No respetan los derechos laborales adquiridos ni el gobierno de México protege a su fuerza laboral en el exilio. Se hacen los sordos, se hacen los tontos.

De esta manera nuestra lucha de autodefensa nos ha hecho entender con claridad: Que un daño contra uno, es un daño contra todos.

Nos queda claro, que solamente con un gobierno que no este maniatado por intereses ajenos a la nación, solo con un gobierno capaz de luchar por principios y convicciones como lo hace patrióticamente Andrés Manuel López Obrador, lograremos tener un espacio digno en cualquier mesa de negociación con autentico diálogo bilateral.

Hoy los migrantes que vienen a participar en la Convención Nacional Democrática incluirán en su agenda binacional la lucha por el sufragio efectivo (aquí y allá) y nos opondremos a la imposición de un presidente ilegitimo, siervo del dinero y sus dueños y por ende defensor de sus muy particulares instituciones.

Propondremos la construcción de comités de resistencia civil pacifica en conjunción con nuestras familias y vecinos en nuestros lugares de origen, así como en los de destino.

Buscamos el apoyo de los sindicatos, de las iglesias y de las organizaciones sociales no gubernamentales que son solidarias con los derechos de los trabajadores migrantes y sus familias y que se identifican con el movimiento de resistencia civil y pacífica que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Buscamos también, el apoyo de las organizaciones políticas solidarias que reconocen que solo un gobierno de la izquierda social encabezado por Andrés Manuel López Obrador, podrá romper el círculo vicioso de la dependencia y la unilateralidad de las relaciones con EU y podrá construir un círculo virtuoso de respeto al derecho ajeno, entre los individuos, como entre nuestras naciones, como lo dijo don Benito Juárez y hoy lo enfatiza Andrés Manuel López Obrador.

¡Viva don Benito Juárez!

¡Viva López Obrador!

¡Viva el Movimiento Pacífico de Resistencia Civil¡

¡Viva México!

*Diputado federal migrante de la LX Legislatura. Artículo adaptado de un discurso presentado el 9 de septiembre de 2006, en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México.