El Grito de los Derechos Humanos

El Grito de los Derechos Humanos es un periódico fundado en 1991, especializado en la defensa y promoción de las potestades y garantías individuales y sociales de los mexicanos en lo económico, político y cultural. Es expresión de un compromiso con los derechos humanos adquirido por su director fundador, el periodista Fausto Fernández Ponte. Esta edición digital es realizada por Ana Velázquez de León, Andrés Amador, Carlos Chávez, Manuel Hernández, Juan Ledesma y Adriana Barbosa.

martes, octubre 17, 2006

LA REVISTA Forum

Fausto Fernández Ponte


La revista mensuaria Forum cumplió hace unos días tres lustros de publicación ininterrumpida, lo cual, dada su vocación editorial vanguardista, es logro grande en México.

Esta revista --fundada y dirigida por el valiente y admirado Eduardo Ibarra Aguirre, periodista de integridad moral probada-- es parte ya de nuestra historia.

O, por mejor decir, el esfuerzo editorial de don Eduardo ha sido un hitar tras hitar --hacer hitos-- de larguísimo aliento intelectual, ideológico y político.

Ha sido, pues, un hitar de convicciones en la defensa constante --incansable, diríase-- de los derechos humanos todos, en particular el de la libertad de expresión.

Libertad de expresión, subrayaríase, que se emblematiza en la difusión de ideas, de pensares, pareceres y decires acerca de lo atañedero a México y al albedrío de los mexicanos.

La revista Forum alcanzó inusitada y súbitamente el pináculo de la referencia y el registro de hechos y sucedidos en un aspecto, por lo general opaco, del ejercicio del poder.

Ese aspecto es el de la conducta del poder militar en México, el cual traslada en su trato con el mundo civil una intolerancia y un autoritarismo que muéstrase en abuso.

De abuso arbitrario, calificaríase ese comportamiento castrense en México, aunque la calificación antojaríase redundancia pleonástica. La arbitrariedad es, pues, doble.

Y el abuso, por lo mismo, en la dialéctica de la lógica de la conducta del poder militar ante los civiles, exhibe sin tapujos ni sutilezas el atributo esa duplicación.

Y dada la naturaleza de ese poder y su alcance impune, el atributo grotesco del abuso y la arbitrariedad es, cual verismo insoslayable, multiplicación. Exponencial.

Y es que ese poder --el militar-- aplícase en el mundo civil a veces con prejuicio extremo en el ámbito del civilismo y, desde luego, la civilidad. Con rudeza.

Podríase decir que Forum ha sufrido las consecuencias de su gallardía y su congruencia frente al abuso de un poder, el militar, que goza de privilegios negado a la ciudadanía rasa.

Ese privilegio es metaconstitucional, si no es que jurídicamente anticonstitucional. No se somete a los contrapesos civiles. Es un poder dentro del poder.

Esa aberración no tiene justificación deontológica ni mucho menos en los términos mismos --ideológicos o políticos-- del poder formal en una democracia real.

Pero nuestra democracia no es real. De hecho, nunca lo ha sido, lo cual explica, cerrando el círculo, las luchas históricas del pueblo de México, incluyendo la etapa actual.

Esa etapa, como sabríase, se representa en la crisis estructural --orgánica, señalaríase-- del poder en México, carcomido por sus propias contradicciones no resueltas.


Hágase la salvedad de que todas las contradicciones en una unidad dada son, incuestionablemente, inherentes e intrínsecas, actuantes en un equilibrio regulador.

Pero cuando esas contradicciones no tienen desenlace, la crisis es su consecuencia. La crisis, como consigna sabiduría popular, antes de mejorar tiene que empeorar.

En ese contexto sociocultural --la cultura del poder en México-- la revista Forum publicó, en 1993, a dos años de nacida, un artículo que cimbró al poder militar.

El artículo, escrito por un hombre brillante, José Francisco Gallardo Rodríguez desafió, sin proponérselo su autor, la corroída y corrupta estructura del poder castrense.

Proponía don José la creación de un ombusdman militar --un defensor de los soldados ante los abusos incalificables de generales y otros jefes en agravio de los de menor jararquía.

El poder militar se encontró, aturdido por la propuesta, ante las bondades enormes de ésta y, sobre todo, ante el hecho de que el autor era un general del Ejército Mexicano.

Y un general --el más joven-- con pundonorosos méritos y brillantes desempeños y una hoja de servicios intachable. El artículo se tradujo en ocho años de cárcel para este mílite.

Y en una persecución feroz, extralegal, de hostigamiento --con allanamientos de morada y oficinas incluso-- contra el periodista Ibarra y la revista Forum. ¡Felicidades, Eduardo!